Sobre relatos, cuentos e historias

Espacio dedicado a los textos que le han ayudado a la autora a hacer más leve el tiempo de la vida, el cual suele ser muy largo. Esperando que algún incauto perdido de la red llegue a estas líneas y alimente su ocio,y si hay suerte, quizá hasta le comuniquen algo

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Nombre: Irene Soria Guzmán
Lugar: México, D.F., Mexico

Egresada de la carrera de Diseño y Comunicación Visual, de la ENAP/UNAM.

sábado, enero 24, 2009

Sobre mecanismos de tortura parte IV

Sobre sutil violencia.
El caballo que cae 2

Dale a una persona todas las comodidades, que nazca en una familia sin problemas económicos, con una disciplina extraña, una infancia estresante.

Al crecer, otórgale el trabajo y la pareja perfecta, que su comodidad y confort siga y se estabilice en la edad adulta.

Ahora, quítale la capacidad de ser feliz, que cada brote de chispa en su vida sea opacada por su instinto violento inculcado desde la infancia temprana, eso le impedirá que deje entrar en su vida el bienestar.

Dótalo del defecto de buscar los problemas en cualquier parte, odiará el mundo, creerá que todo está en su contra, que la gente lo traiciona.

Haz que su violencia sea tan fina como para atraer a varias personas, pero tan evidente, que huyan de su vida una vez que lo conocen a fondo.

Oblígalo a vivir en el conflicto, no te olvides de sustraer la capacidad de ser felíz. Con ello, lograrás que él mismo evite que algo vaya bien en su vida, al cabo de poco tiempo se hara adicto a la violencia.

Si se corre con suerte, es posible matar dos pájaros de un tiro, coloque a éste individuao en el mismo entorno que una víctima del tercer mecanismo de tortura, en la del poco amor propio... juntos, violento y desviado, podrán vivir en una tortura por años...

martes, julio 22, 2008

Sobre gases mortales

La desesperación por la anormalidad en su cuerpo fue la primera señal. Su abdomen estaba creciendo. Poco a poco la boca del estomago se llenaba de pequeños cerillos que se encendían uno a uno para avisarle, sin violencia, que su cavidad se llenaba de un gas venenoso que se expandiría rápidamente.

No quiso darle importancia, es solo mi imaginación, pensó...pero el gas se dirigía también hacia su cabeza, llegó a sus ojos, brotó en forma de líquido por su lagrimal, pasaba por su garganta y se transformaba en otra protuberancia que quería desbordarse.

El gas que habitaba su estomago formaba la masa mas grande de su cuerpo, con lentitud, éste pasó por sus venas y la hizo sentir coraje y furia, inexplicablemente llegó hasta sus manos y luego, se apoderó de sus dedos que comenzaron a teclear varias letras sin sentido, eran unos dedos vueltos locos por la velocidad de la invasión.

La desesperación llegó pronto a su cabeza, miles de pequeñas partículas en su cuero cabelludo hicieron que se rascara con fervor, luego el pecho… el pecho fue la parte mas dolorosa, le quitaba el aire, el aliento, no podía respirar, cada sorbo de aire era una agonía, quemaba su garganta, su tráquea, sus pulmones, respirar la mataba, no hacerlo, también.

El estomago le continuó creciendo, ahora se movían pequeños seres por dentro, buscó las salidas conocidas, comenzó a poner música, unas melodías para distraerla, otras para sumergirla más en su tortura, ninguna funcionó, intentó hablar, gritarle a la gente, nadie la oía.

Por último, buscó con desesperación algún objeto con un filo salvador que le abriera las entrañas y le sacara la podredumbre que la iban a hacer explotar, se cortó las sienes, el centro del pecho hasta llegar al final de su abdomen, hizo un corte transversal a la garganta… litros de líquido viscoso salieron a chorros por la presión en la que estaban, llenando de dolor su ropa y sus zapatos.

Se quedó abierta durante varios minutos, exhausta, sin poder pensar…

lunes, junio 16, 2008

Suerte de principiante

Las palabras ajenas me han servido de inspiración
y aunque se que no escribiré aqui frase alguna que no se haya escrito ya,
y que desconozco,
las reglas de la poesía;
no quiero dejar de intentar,
en un esfuerzo que quizá sea frustrado,
hacer extensivo al papel,
la burbuja que ha generado en mi pecho.

Quizá,
en una suerte de principiantes,
me sea posible describir la forma de las creaturas,
efimeras y únicas,
nacidas a partir de la unión de nuestras piernas.

Talvez,
no tenga que perseguir por mucho tiempo a las palabras,
y entonces pueda,
por un permiso divino,
contarle al mundo esta historia,
que no es diferente a las otras,
pero que esta vez se vive en un mundo empeñado en coleccionar emociones,
cual fotografía,
en una hoja de papel...

lunes, mayo 26, 2008

Lucrecia y la iluminación cinematográfica II

Lucrecia de pronto sintió que su vida estaba siendo filmada, que la cámara le hacía constantes close ups a su cara, a sus ojos, a su boca.
Por fin, sus movimientos y caminar estaban siendo registrados por alguien más, que al parecer, llevaba un registro exacto de sus sonrisas.
Lucrecia palideciò de pronto, comenzó a temer que, por el hecho de sentir los acercamientos a su rostro, estuviese sobre actuando, en un afán por querer conservarse perfecta ante auquel registro, ante tales movimientos de cámara.

Lucrecia y la iluminaciòn cinematografica Parte I

sábado, marzo 22, 2008

Primavera

arcos y sombras



9:00 am
La voz de mi madre me despierta para comenzar el día, al abir los ojos, recuerdo que he dormido sólo 4 horas. Extrañamente, no tengo sueño y me levanto con un gran ánimo, mi hermano se mete a bañar y yo voy a la cocina a ayudarle a mamá a preparar el desayuno. Mi padre habla por teléfono.

A las 11 am y después de desayunar, la mañana se abre como un nuevo lienzo de historias, antojitos mas o menos saludables y una que otra emoción manifestada en incontables y pretenciosas tomas fotográficas. Cambiamos a última hora la ruta, dejamos el turismo de aventura para otra ocasión, a mi madre le duele la pierna...hoy, corredor de las Haciendas.

Contradictoriamente, ninguna hacienda se nos cruzó en el camino, en su lugar, una laguna que apareció sin avisar y a la que pedí bajar sólo para tomar un par de fotos. Lo mejor: la jicaleta sabor mora azul, sandía y miguelito (si, los tres juntos) y una barca olvidada en medio de plantas acuáticas víctima de mi serie de fotos en diferentes perspectivas. Lo peor: la empanada de camarón cuya grasa hizo estragos en mi nuevo y mejorado estómago, y la cerveza, también con camarón, que mi padre compró en su afán por probar cosas nuevas siempre a cualquier lugar al que vaya...

Tepeapulco anunciaba en los folletos turísticos albergar al menos 2 ex haciendas... olvidaron un detalle, ninguna esta abierta al público. La única atracción del pueblo, es el templo y ex convento franciscanos, que se convirtieron en mi motivo de emoción más que evidente. Descubrí que los claustros del siglo XVI podrían ser mis lugares favoritos.
Me emocioné, y como suelo manifestarlo, comencé a sacar fotos y fotos y fotos e incluso, repetir una sóla toma al menos 5 veces... extraño mi análoga, pensé.

Cómo ya es costumbre en los viajes de la familia Soria, Luis se queda acompañando a la Arenita en sus cansados intentos por obtener la toma perfecta, mientras q los papás buscan una cómoda banca en dónde esperar a que los niños terminen de explorar:

-Y cómo siempre, Luisito acompañando a la hermana en sus absurdas pretenciones- le dije a mi hermano mientras saliamos del claustro.
-Yo siempre te voy a acompañar y voy a estar contigo- me respondió, casi inesperadamente.
-Ah si, y ¿por qué?-
-No sé.. me caes bien.


Luego se aparecieron las sombras de los arcos y luces furtivas entrando por ventanas que pasan inadvertidas, ambas, producto del comienzo del atardecer. Por un momento quise ponerle una hora a mi momento favorito del día, pero fue casi imposible... quizá por ahi de las 4, 5 o 6 de la tarde.. es el sol quien lo dicta.

Para este momento, yo había intentado poco más de 7 ocasiones obtener una foto de mi madre en donde por fin saliera con los ojos abiertos, sonriendo, y mirando hacia la cámara... en todos los intentos, faltó uno de los elementos... me dí por vencida, mi madre posee una belleza incapsulable...

Nuestra próxima parada, unas ruinas arqueológicas que resultan tan pequeñas que ni siquiera puedo recordar su nombre. Sé que es terrible, y que falto a mi fama de la chica poseedora de la excelente memoria y a uno de los trucos de la hipersensibilidad... pero me esfuerzo y ... no puedo recordarlo. Lo mejor: el pollo asado combinado con una variedad de 3 ensaladas distintas y el pic nic tardiamente improvisado pero muy exitoso. Lo peor: me di cuenta que lo mió no es la época prehispánica... mi onda es definitivamente colonial...

Mis ojos no pudieron evitar caer en los efectos de la pesadez que viene con la comida, ésto, aunado a la suave luz solar de las 6 de la tarde, el calor de un vehículo que lleva andando casi todo el día y el confort que siempre me han causado los viajes; hicieron que durmiera plácidamente en el camino a nuestra última y nada planeada parada: Singuilucan.

Singuilucan posee dos cosas:

1.-la historia que ya casi es leyenda urbana y que cuenta la vez en la que a mis padres les ofrecieron una niña recien nacida a cambio de 500 pesos cuando yo tenía unos 9 años...
2.- y un convento franciscano casi en perfecto estado.

Éste último conserva el atrio en sus dimensiones originales, así como su cruz atrial intacta y a la derecha. Por desgracia, el claustro no estaba abierto al público, en su lugar, la emoción de mi hermano por subirse sigilosamente al púlpito sacerdotal, lo convirtió en el escenario de la foto más divertida de la tarde.

A las 7 de la noche emprendemos, ahora si, el camino de regreso a casa, hay que pasar a visitar a la abuela , y de paso, autoinvitarnos a cenar.


7:25 pm:

Mi padre me despierta de mi reiterada somnoliencia:
-Mira Irene, la luna-
Al girar la cabeza, descubro una inmensa luna llena imponente frente a nuestro camino de regreso, tan roja cómo que guarda la intensidad de la luz que el sol apenas y le presta al irse. Es una luna recien nacida, recién descubierta.
-Rápido, una foto, una foto- dice mi hermano
-No va a salir, es de noche y estamos en movimieto- intento explicar desatinadamente mi seguridad de que será inutil atrapar, (como en el caso de mi madre ) tal belleza. Es ahi cuando me doy cuenta que mi padre dijo: "Mira Irene, la luna", no "miren la luna" o "mira luis la luna"....

Quizá en el fondo, mi padre sabe que hay alguien dentro de ese coche que será capaz de escribir todo lo vivido en el día y que además, intentó mantener presente cada momento pensando sólo en la posibilidad de contárselo a una persona....

Esta noche... tu me has dejado contarte... ¿Quién te manda a estar conmigo todo el dia?


(Oficialmente, esta se convierte en la primer entrada escrita exprofeso para una persona... y va más allá de una simple dedicatoria)

martes, febrero 26, 2008

Emociones en tabletas

¿Cansado de no poder expresar ira cuando alguien violenta su integridad?
¿Está harto de no poder sentir amor por ninguna persona?
¿Imposible fingir la pasión ya inexistente en usted?

Con las "emociones en tabletas" usted podrá manifestar libre y cómodamente cualquier tipo de emoción, sin necesidad de sentirla realmente.

Basta con tomar una tableta 5 minutos antes de que se requiera la reacción y obtendrá los mismos efectos que causan las emociones reales, sin los molestos efectos secundarios.

Olvídese de los dolores estomacales, las punzaciones en el pecho y de ese desconcertante incremento en el ritmo cardiaco.

Con las "emociones en tabletas" usted podrá disfrutar sin culpa la emoción que prefiera. Elija entre las más de 1000 opciones diferentes: amor, pasión, odio, ira, felicidad, euforia... ¡todas, cómo si las sintiera realmente!

No espere más, nadie notará la diferencia.

-Su venta no requiere receta médica
-Pueden causar adicción
-También disponible las "ideas de repuesto"

jueves, enero 24, 2008

Mecanismos de tortura. Parte III

Sobre desviaciones

Sepia

Honra a algún humano de varias cualidades, hazlo responsable, atento, cortés, amoroso. Concédele varias virtudes, y no las repartas entre todos, se selectivo.

Asegúrate de darle un don, el que sea; dótalo de un buen oído musical, de una destreza en el lenguaje o en las relaciones humanas. Quizá una gran imaginación o una gran pluma. Este don tendrá que ser tan notorio que más de uno se lo hagan saber.

Ahora, niégale la capacidad de decisión, colócalo entratégicamente en un lugar que lo haga palidecer, que lo consuma, que lo canse, que lo aburra, ofrécele una cómoda rutina que no pueda dejar.

Esto hará que poco a poco deje de creer en sí mismo. Su autoestima disminuirá de tal modo que creerá que es incapaz de hacer otra cosa fuera de su rutina. Sumérgelo en un ambiente propicio al estancamiento, es muy probable que no salga de él.

Su tortura radicará en que, aún sabiendo sus cualidades, no pueda creer en ellas, que las sienta irreales.

Querrá, invariablemente aceptación, y obtendrá en los mínimos elogios de los otros, una mediocre razón para no hacer aquello para lo que fue hecho.

No necesitará llegar a la edad adulta para olvidar y desviarse de la razón de su existencia.

Ver también: Sobre mecanismos de tortura. Parte II
Sobre mecanismos de tortura. Parte I

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