Sobre mecanismos de tortura parte IV

Dale a una persona todas las comodidades, que nazca en una familia sin problemas económicos, con una disciplina extraña, una infancia estresante.
Al crecer, otórgale el trabajo y la pareja perfecta, que su comodidad y confort siga y se estabilice en la edad adulta.
Ahora, quítale la capacidad de ser feliz, que cada brote de chispa en su vida sea opacada por su instinto violento inculcado desde la infancia temprana, eso le impedirá que deje entrar en su vida el bienestar.
Dótalo del defecto de buscar los problemas en cualquier parte, odiará el mundo, creerá que todo está en su contra, que la gente lo traiciona.
Haz que su violencia sea tan fina como para atraer a varias personas, pero tan evidente, que huyan de su vida una vez que lo conocen a fondo.
Oblígalo a vivir en el conflicto, no te olvides de sustraer la capacidad de ser felíz. Con ello, lograrás que él mismo evite que algo vaya bien en su vida, al cabo de poco tiempo se hara adicto a la violencia.
Si se corre con suerte, es posible matar dos pájaros de un tiro, coloque a éste individuao en el mismo entorno que una víctima del tercer mecanismo de tortura, en la del poco amor propio... juntos, violento y desviado, podrán vivir en una tortura por años...