Sobre relatos, cuentos e historias

Espacio dedicado a los textos que le han ayudado a la autora a hacer más leve el tiempo de la vida, el cual suele ser muy largo. Esperando que algún incauto perdido de la red llegue a estas líneas y alimente su ocio,y si hay suerte, quizá hasta le comuniquen algo

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Nombre: Arenita
Ubicación: México, D.F., Mexico

Maestra en Artes Visuales con orientación en Diseño y Comunicación Visual y Lic. en Diseño y Comunicación Visual, por la ENAP/UNAM. Diseñadora gráfica que desde hace años trabaja usando sólo Software Libre en su trabajo profesional. Labora en el sector cultural, social y educativo.

domingo, marzo 11, 2007

Sobre la teoría de las atmósferas

Oda al enchufe

Quizá sea demasiado aventurado, pero más de una ocasión (miles de ellas) he pensado en la posibilidad se convertir (como si se tratara de una operación matemática basándose en una tabla de equivalencias) un efecto percibido por cualquier sentido en algo “material”, tangible; convertir lo indecible en algo descifrado, lo abstracto en figurativo, la emoción en razón y en este caso, la sensación en escritura.

Para ello es necesario que hable de un concepto que me ha rondado por un largo tiempo, del que afortunadamente he sabido de algunos casos que bien pueden sustentarlo, o por lo menos ilustrarlo. Se trata de algo que para fines prácticos llamaré ATMÓSFERA.

La atmósfera en términos generales en un conjunto de elementos situados en un lugar, tiempo y espacio determinados tan exactamente que hacen que dicho momento sea absolutamente “completo”.

Una atmósfera me resulta difícil de describir ya que las palabras unidas en frases suenan muy simples y demasiado superfluas para poder contar una emoción que si de por si ya es profunda, combinada con los elementos externos hace que se vuelva única.

Se trata, como he dicho ya, de un momento ubicado justamente en el punto exacto en el que dos personas comparten una misma sensación y se hacen uno al entender las mismas cosas y conectarse sin aparentes antecedentes.

No se deben dar juicios prematuro ni comenzar a relacionarlo con el amor o con el deseo. De hecho, para que esta atmósfera sea capaz de lograrse es indispensable que se trate de un momento efímero, intenso pero muy breve y carente incluso, en la mayoría de los casos, de cualquier contacto físico.

La atmósfera se crea cuando dos personas coinciden en un montón de circunstancias que no les permite dudar que el otro esta pensando, sintiendo y compartiendo lo mismo.

Es el momento en el que se crea una burbuja de aire inmensa que llena todo el pecho y comienza desde la garganta hasta la boca del estómago. Se trata de un aire que lejos de ser un vacío, llena de paz y bienestar al individuo.

Parece que este aire muy particular entra y sale para purificarse en cada respiración profunda. Se llena la burbuja nuevamente y cada una de ellas es la representación de la tranquilidad.

Curiosamente no se necesitará de mucho para saber que el otro siente exactamente lo mismo. Se sabrá por una especie de flujo de energía que hará de ese momento “mutuo” una conexión indudablemente fuerte e intensa.

Ambos individuos están de acuerdo en ese momento, los une la sensación que ahora sienten en común, los une la atmósfera que los rodea.

¿Qué lo causa? Diferentes factores: una charla intensa, una canción, una habitación, un suspiro, un orgasmo…el motivo es lo de menos, lo importante es que es el único instante en el que nos sabemos seguros de una vida “real” en donde la unión con el otro es prueba suficiente de que nuestra “energía”, “alma” “emoción”, al trascender nuestro cuerpo, confirma su existencia y la valida…

Es una sensación única que se asocia mucho con la nostalgia, ya que es la emoción que se experimenta inmediatamente después cuando aquella “atmósfera” se esfuma. No es eterna, por fortuna… una dosis en exceso seguro que mataría.

Tampoco puede buscarse y mucho menos forzarse, y aunque también es cierto que se puede experimentar entre un músico y su instrumento o entre un escritor y su hoja de papel, no hay poder más intenso que reanime que el de la atmósfera creada entre un hombre y una mujer. Dicho efecto no puede encapsularse o pretenderlo guardar por siempre; en su carácter efímero radica su intensidad y autenticidad.

Es una lástima que no todo mortal pueda sentirlo, aunque eso sólo confirma la extraordinaria peculiaridad que posee la "atmósfera": la sensación de sentirse lleno aunque sea una sola vez en la vida.

1 Comments:

Blogger Darina Silverstone said...

Es curioso... Me quedé pensando en lo que dijiste del tiempo en tu última entrada y al leer esto creo que aquí abordas la situación contraria: cuando logras hacer que tu percepción del tiempo coincide con la de alguien más... entonces todo fluye.

Y te sientes vivo.

D.

12:09 a. m.  

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